Un joven delincuente fue ejecutado por la policía el pasado martes cuando ya se encontraba neutralizado, luego de que aquel robara una gaseosa y amenazara a dos oficiales con un cuchillo. La muerte de Saúl Fernández Pinzón, de 18 años, a manos de las fuerzas de seguridad, provocó gran consternación en Magdalena. El hecho ocurrió a las afueras de un billar, según contó Susana Pinzón, madre de la víctima.

La mujer relató a El Heraldo que su hijo pidió una gaseosa en una tienda, se la tomó y se fue sin pagarla. La propietaria del comercio, entonces, llamó a la policía. Pocos minutos después, llegaron dos uniformados en una motocicleta y, al verlos, el joven se escondió en el mismo billar del cual había robado la bebida. Los agentes lo sacaron tomándolo del cuello.

El problema tomó mayor gravedad cuando el joven sacó de entre sus ropas un cuchillo y comenzó a amenazar a las autoridades. Uno de los patrulleros tomó del pantalón a Saúl, mientras el otro sacó un arma reglamentaria. Para ese momento, los habitantes del sector se acercaban curiosos a presenciar el forcejeo.

Fernández Pinzón intentó atacar en varias ocasiones a los policías. Incluso, una prima llegó al lugar e intenta quitarle el arma blanca pero no puede. Otro de los primos del joven delincuente consigue arrebatarle el cuchillo por detrás.

Empujado por sus primos, la víctima intenta alejarse del lugar en momentos en que el uniformado saca su arma de fuego, lo busca y le dispara a la altura del abdomen. El sospechoso lanza una patada y el policía dispara nuevamente, esta vez en el pecho. El joven cae al suelo boca abajo y de nuevo recibe otros dos impactos de bala, en forma de ejecución.

En esos momentos dramáticos, los familiares de la víctima reprochan a los policías su accionar y evitan que se vuelvan a acercar a Fernández Pinzón. Los patrulleros se montan en la moto y se van, generando indignación entre la comunidad que llegó al lugar y comenzó a lanzar piedras contra los uniformados mientras se alejaban.

Fernández Pinzón fue trasladado inmediatamente hasta el Paso de La Chinita-La Luz, donde murió a las pocas horas.

Los hechos quedaron registrados en una cámara de seguridad, y con el video la familia del fallecido instauró una denuncia en la Fiscalía contra los dos agentes. El comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, coronel Gustavo Berdugo, dijo a El Heraldo que investigan el suceso en el que uno de los uniformados recibió cuatro puñaladas en sus brazos, según sus reportes.

“Esto se presenta a un procedimiento que iban a hacer ellos en un billar, al no facilitar la requisa hay el forcejeo y se presenta esta situación especial donde hay unas agresiones de la persona contra el uniformado y genera que accione el arma de fuego, frente a las heridas que recibió”, comentó el coronel Berdugo.