Todo sucedió increíblemente rápido. El conductor empezó a sentirse mal, pero casi como si no le diera importancia, siguió manejando por una concurrida avenida en China.

En segundos, se desplomó, girando bruscamente el volante. No fue una tragedia porque no iba demasiado rápido y gracias a la rápida acción de los pasajeros que estaban más cerca de él.

Lo primero que hicieron fue frenar el autobús. Luego, trataron de reanimar al conductor. Lo intentaron durante varios minutos, pero no lo lograron.

Cuando llegó la ambulancia, el hombre ya estaba muerto. En el hospital al que lo trasladaron determinaron que había sufrido una hemorragia cerebral que resultó fatal.