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Narcos mexicanos matan más de 200 personas en menos de una semana
17/06/2010 07:15:27
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Internacional
Narcos matan a periodistas y siembran el miedo
01/08/2010 07:15:17
Efectivos militares fuertemente armados patrullan la ciudad, estallan combates en las calles y cuerpos mutilados son tirados en lotes de estacionamiento, zanjas y a la orilla de caminos.
Tras años de calma relativa, la pesadilla de las pandillas criminales está de vuelta; y, sin embargo, a duras penas se han mencionado los choques aquí en estaciones locales de radio y televisión o periódicos.
Los periodistas de la ciudad, habiendo perdido a unos cuantos de los suyos y visto los asesinatos o secuestros de sus colegas a lo largo del país, han sido silenciados por el temor de perder su propia vida.
``En ninguna otra parte se controla más a los medios de comunicación que en este lugar'', dijo un reportero, quien hizo énfasis en que enfrentaría grave peligro si era identificado. ``El control es total''. La extrema violencia criminal que sacude a buena parte de México ha regresado a esta nerviosa ciudad en el Río Bravo, donde empezó hace seis años.
El domingo, los cuerpos masacrados de cuatro hombres --junto a los de un perro y un gato-- fueron abandonados frente a la plaza de toros de Nuevo Laredo.Varios periodistas y residentes dicen que los medios de comunicación locales han sido intimidados mediante ataques para que guarden silencio, así como una andanada de amenazas de muerte de los zetas, los maleantes que son vistos por muchos como los verdaderos amos de Nuevo Laredo.
Fotografías y una breve historia de los cadáveres en la plaza de toros sí aparecieron días atrás en periódicos locales, pero los periodistas de medios locales de la competencia --todos los cuales temen que los identifiquen en público-- dijeron que los zetas ordenaron la publicación como una advertencia dirigida a sus enemigos. Choques en las calles a lo largo de la ciudad entre soldados y presuntos malhechores este 16 de julio dejaron muertas a cuando menos 12 personas, así como heridas a otras 21, algunas de las cuales eran transeúntes. La conmoción continuó durante buena parte de la semana pasada, con batallas a balazos que estallaron a toda hora.
``Hay situaciones que te aterran'', destacó Emilio Fernández, el presidente de la cámara de comercio en la localidad, quien dijo que su propia hija ahora se niega a cruzar a México desde el vecino Laredo.
Ni el alcalde ni funcionarios estatales o federales han ofrecido detalles sobre los asesinatos.
Interrupciones similares en el flujo noticioso son la norma en Matamoros, Reynosa y otras ciudades colindantes con el sur de Texas, donde los zetas o sus ex aliados en el cártel del Golfo ejercen un férreo control.
``Antes las noticias eran alarmistas; ahora, no hay nada de información'', apuntó Carlos Martínez, el vicepresidente de otra asociación de comercio.
Frustrados y desesperados, muchos residentes de la frontera mexicana han recurrido a Twitter, Facebook, blogs y mensajes de texto para mantenerse al tanto de lo que ocurre. Sin embargo, las publicaciones en línea a menudo son contradictorias o no han sido verificadas. Los rumores tienen efectos no deseados. Y cunde el pánico.
Periodistas de la localidad tienen razones para sentirse aterrados. Cuando menos ocho periodistas han sido asesinados debido a su trabajo desde que el presidente Felipe Calderón lanzó la aplicación de severas medidas en contra de la delincuencia. Varias docenas más sencillamente han desaparecido.
Cuatro periodistas fueron secuestrados el lunes de esta semana en la ciudad de Gómez Palacios, otra ciudad norteña que ha sido vapuleada por la guerra entre grupos de la delincuencia.
Algunos maleantes exigieron que estaciones de televisión transmitieran videos favorables a ellos a cambio de las vidas de los periodistas. La estación cumplió, pero algunos todavía no habían sido liberados hasta el sábado.
Aquí en Nuevo Laredo, un editor de El Mañana, el mayor diario de la ciudad, fue asesinado a puñaladas en el 2004. Un reportero radial fue asesinado en el 2005.
Y en el 2006, sicarios atacaron la redacción de El Mañana con armas de asalto y una granada, dejando paralizado a un reportero.
Actualmente, los periodistas alegan que todos los medios noticiosos de la localidad reciben mensajes de manera constante --a veces de colegas que trabajan para los criminales-- en los que les ordenan cuáles sucesos se cubrirán y cuáles no. Tras un letal altercado entre los zetas y el cártel del Golfo el invierno pasado, regresa la destrucción. ``Dios, concédenos un día tranquilo'', escribió alguien en Twitter.
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