La votación, de 129 a favor, 125 en contra y una abstención, se prolongó por casi 24 horas y tuvo hasta el último momento un final incierto por las posturas opuestas tanto dentro del oficialismo como la oposición.

Entre otros aspectos, el proyecto despenaliza cualquier aborto hasta la semana 14 de gestación, y no solo en los actuales supuestos por violación y peligro de salud de la madre, y establece que si la persona gestante es menor de 16 años, se debe realizar con su consentimiento.

El proyecto de ley permite el aborto libre hasta ese punto de gestación bajo simple requerimiento de la mujer que tendrá derecho a acceder a la práctica en forma gratuita en un plazo máximo de cinco días.

Luego de ese lapso, el aborto podrá practicarse en casos de violación bajo declaración jurada ante personal médico. También cuando esté en riesgo la salud de la mujer o si se diagnostica la inviabilidad de vida extrauterina.

El proyecto establece que todo hospital o centro asistencial público o privado está obligado a proveer la práctica, aunque permite la objeción de conciencia a los médicos.

El tema movilizó a decenas de miles en marchas a favor y en contra que llevaron el debate a las calles con una mayoría de participación de jóvenes.

En Argentina el aborto está prohibido y se castiga con cárcel, salvo en casos de violación o riesgo de vida para la mujer. Pese a ello varias ONG estiman que unas cien mujeres mueren por año, de un total de unas 500.000 que se realizan abortos clandestinos.

En América Latina, el aborto sin restricciones es legal en Uruguay y Cuba. También está permitido en Ciudad de México.

En casi todos los demás países solo puede practicarse en caso de riesgo de vida para la mujer, cuando hay inviabilidad del feto o si el embarazo es producto de una violación. En El Salvador, Honduras y Nicaragua está prohibido por completo.

Camino del proyecto de ley

El presidente Mauricio Macri se ha declarado “en favor de la vida” pero impulsó un debate parlamentario que dividió aguas dentro de todas las fuerzas políticas.

Fue el primer debate parlamentario sobre la despenalización del aborto en el país del papa Francisco, donde el catolicismo es culto mayoritario y en medio de un fuerte despliegue de la Iglesia católica en contra del proyecto de ley.

A pesar de que el proyecto se presentó hasta en siete ocasiones, en las que ni siquiera se llegó a debatir, el pasado 1 de marzo el presidente Mauricio Macri -contrario al aborto- optó por facilitar que se dé un debate que ha sido considerado “histórico” entre el abanico político y social.

Desde hace dos meses, grupos a favor y en contra del proyecto -que llegó a la Cámara de la mano de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito- han realizado intensas campañas con multitudinarias marchas de uno y otro lado.

Es así que desde hace dos noches miles de personas se han agrupado a las puertas del Congreso, separadas por una valla entre las que quieren el sí y las que se inclinan por el no, aguardando a la decisión de los legisladores.

En general, las posturas favorables a la despenalización destacan que se trata de “una cuestión de salud pública” con los más vulnerables, por los alrededor de 500.000 abortos clandestinos que se estima se producen al año en Argentina, principal causa de muerte materna en 17 de las 24 provincias, así como la “libertad” de la mujer para decidir.

Asimismo, las voces contrarias se inclinan por “la defensa de la vida” del “niño por nacer”, respetando las dos vidas reforzando la educación sexual.