El religioso católico, oriundo de España, ha estado en Ecuador desde los años 70 y fue párroco de varias iglesias. Mientras estuvo en Esmeraldas conoció de niño al que se convertiría en el hombre más buscado de la frontera con Colombia. Arellano aseguró en Blu Radio de Colombia:

“Lo recuerdo muy borrosamente, pero sí lo conocí de niño”.


 

Monseñor continuó su relato:

“[Lo conocí] en Limones. Yo llevo cuarenta y tantos años en San Lorenzo, en Ecuador. Él era un niño más, corriente y normal que vivía con su mamá y con un padrastro pescador. Era una familia normal y corriente”.


 

En la emisora contó que no sabe cómo terminó integrando las filas de las Farc. Es decir, si para su reclutamiento forzado se lo llevaron con violencia, lo convencieron con promesas o se fue voluntariamente. Pero sí aseguró que cuando vivía en esa localidad ecuatoriana era “como todos los niños de los ambientes costeros: niños alegres que ayudan en la casa, que juegan al fútbol”.

Monseñor Arellano afirmó que le perdió la pista de niño cuando fue trasladado directamente a Esmeraldas y no volvió a tener contacto con él, pero que lo reconoció en las fotografías que han circulado en los últimos días tras conocerse el secuestro del equipo de prensa del diario El Comercio, el pasado 26 de marzo, y su posterior asesinato, del que ‘Guacho’ es señalado como el principal responsable.

Agregó que la mamá de alias ‘Guacho’ ya no vive en Limones, y que salió de allí para irse a algunos “pueblos cercanos para que no la mareen los periodistas. Para que no la molesten con declaraciones”.

Sin embargo, dijo en la emisora que en este momento cree “que es un neurótico. Es un neurótico muy grande”. Agregó que no sabe “en qué ha derivado su personalidad” y tampoco “si tiene problemas mentales, pero quizás le embriagó el poder y la capacidad de dinero”.

Para el sacerdote, que lideró los contactos con ‘Guacho’ para que entregara con vida a los secuestrados, esa pudo ser la principal razón por la que fracasó el proceso de negociación, pues cuando se trata “con personas neuróticas, las reacciones son imprevistas”.

Afirma que no sabe en qué fallo el proceso, pero que “no ha puesto ninguna condición para entregar los cuerpos”. También dijo que supone que las disidencias de las Farc “los pondrán en sacos de plástico y los dejaran en un lugar que sea más accesible”.

Monseñor Arellano puntualizó en el medio que ya quedó conformada una delegación y existe un convenio del grupo armado en el que se comprometió a entregar los cuerpos de las víctimas.

El sacerdote confirmó que para la entrega de Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, ‘Guacho’ pedía el intercambio por “tres compañeros de él que están detenidos por delitos graves en la cárcel de Latacunga, en Ecuador”.