Las personas que han visitado Mataje en estos días, así como los habitantes que salen de la comunidad, muestran preocupación y miedo por la situación que les toca vivir en una población que hasta hace poco fue pacífica y muy visitada por turistas de la provincia y el país.

Los pobladores se mantienen encerrados en sus viviendas, no se observa a nadie en las calles, todos guardan silencio, la desolación es total, parece estar en un pueblo fantasma.

“Estamos tristes, estábamos acostumbrados a vivir en tranquilidad realizando nuestras labores cotidianas, pero es triste escuchar que hay muertos y heridos y que nuestro pueblo esté involucrado en estos actos de violencia”, expresó una habitante del sector.


 

Turismo y agricultura

Agregó que allí viven del turismo, la agricultura, el aprovechamiento de la belleza de un río que todavía se conserva con bajos niveles de contaminación, pero que con lo que está ocurriendo todo se les ha venido abajo.

La carretera que conduce a Mataje está cerrada aproximadamente a unos 2 kilómetros de distancia del destacamento militar de la Infantería de Marina y nadie puede entrar; en horas de noche hay el impedimento de salir de la comunidad.

“Tenemos un destacamento a un kilómetro de la población, nos controlan la entrada y la salida, es necesario que se revise la ubicación del destacamento porque tenemos una población que no se puede movilizar libremente por el territorio”, expresó otro habitante de la zona, que, por obvias razones se oculta su identidad.


 

Comunidades que pertenecen a esta parroquia del cantón San Lorenzo están aisladas bajo estricto control militar; así, El Pan, Guadualito, Labores Agrícolas, La Cadena, entre otras hacia donde está prohibido el ingreso de personas.

Ola terrorista

Por otro lado, los habitantes de la cabecera cantonal San Lorenzo no ocultan sus temores ante la ola de violencia terrorista que se ha apoderado de los dos norteños cantones: Eloy Alfaro y San Lorenzo.

Varios jóvenes y adolescentes de comunidades rurales han sido detenidos por los militares y policías que realizan operativos en la zona.

“Se los detiene por sospechosos y para investigaciones”, afirmó un gendarme.


 

Por su parte, parientes de jóvenes detenidos dicen que “están agarrando a los que no tienen nada que ver con el problema que se quiere combatir”.

Fuente: La Hora