El presidente Nicolás Maduro anunció el jueves que para defender el diezmado poder adquisitivo de los venezolanos decidió incrementar en 58% el salario mínimo en un escenario de crisis económica signada por una inflación de cuatro dígitos.

Esta es la séptima vez que se incrementa en los últimos 14 meses. En el 2017, el aumento fue de 50% en enero, 60% en mayo, 50% en julio, 40% en septiembre, 30% en noviembre y 40% en diciembre.

En una declaración difundida a través de Facebook, Maduro indicó que a partir del 1 de marzo el salario mínimo se ubicará en 392.646 bolívares, que sumado a un bono de alimentación, la remuneración mínima legal será de unos 1,3 millones de bolívares. Ese incremento, empero, equivale a una cantidad de unos 6,13 dólares al tipo de cambio del mercado negro, ampliamente utilizado por la falta de capacidad del gobierno para satisfacer la demanda.

También ordenó, sin dar detalles, ajustar la tabla salarial de los trabajadores del sector público de acuerdo a los convenios laborales colectivos, que incluye a médicos, policías, militares, bomberos y educadores.

Las pensiones, por su parte, se elevarán de 248.510 a 392.646 bolívares al mes, equivalente al salario mínimo.

Los venezolanos enfrentan una severa crisis económica, altamente dependiente de las importaciones, así como ásperos problemas de escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos.

El gobernante, que buscará la reelección en mayo pese a que es señalado en las encuestas como el principal responsable de la crisis, atribuye los altos precios y la escasez de productos básicos a una “guerra económica” promovida por adversarios políticos y empresarios para desestabilizar su gobierno.

Los críticos de Maduro sostienen que la postración económica del país está estrechamente relacionada con el agotamiento de los sistemas de control de cambio y de precios, que han estado vigentes desde 2003.